Silvia y Bruno
Silvia y Bruno Música feérica
El silencio que se produjo a continuación se vio roto por la voz de la joven pianista, que se habÃa sentado cerca de nosotros y conversaba con uno de los invitados que acababan de llegar.
—¡Yaya! —dijo en un desdeñoso tono de sorpresa—. ¡Al parecer vamos a escuchar algo de nueva música!
Miré a mi alrededor en busca de una explicación, y quedé prácticamente tan asombrado como la propia señorita: ¡era a Silvia a quien lady Muriel estaba conduciendo al piano!
—¡Inténtalo, querida! —estaba diciendo esta última—. ¡Estoy segura de que puedes tocar maravillosamente!
