Silvia y Bruno
Silvia y Bruno y la que nos ha conducido a esta ruina!
Tampoco se ha molestado en sugerir
ni un solo modo de ponerle remedio…».
«¿Qué sentido tiene entonces discutir?».
«¡Cierre el pico!», gritó Tottles (e iba en serio).
Una vez más me desperté con un respingo, y me percaté de que quien cantaba no era Mein Herr. Este seguía consultando sus anotaciones.
—Es exactamente lo que me contó mi amigo —continuó diciendo, tras examinar diversos papeles—. «Antipatriótico» es la palabra que yo usé, al escribirle, ¡y «obstaculizar» es justamente la que él empleó en su contestación! Deje que le lea un fragmento de su carta:
Le puedo asegurar —escribe— que, por antipatriótico que tal vez le parezca, la función reconocida de la «oposición» es obstaculizar, de cualquier modo no prohibido por la ley, la acción del Gobierno. Este proceso se denomina «obstrucción legítima»; y el mayor triunfo que la «oposición» puede llegar a disfrutar es el de tener la oportunidad de señalar que; debido a su «obstrucción», ¡el Gobierno ha fracasado en todas las acciones que emprendió por el bien de la nación!