Rojo, blanco y sangre azul
Rojo, blanco y sangre azul La vida no se detiene, y las luchas no terminan. Pero Alex y Henry han demostrado algo más grande que ellos mismos: que el amor puede ser tanto un arma como una salvación, y que algunas reglas están destinadas a romperse para construir algo mejor.
Cuando cae la noche, se sientan bajo un cielo lleno de estrellas. Alex señala una constelación que Henry no conoce y empieza a explicar, pero se detiene a mitad de camino. —“No importa lo que digan las estrellas o el destino. Lo que importa es lo que elegimos hacer con lo que tenemos.” Henry sonríe, inclinándose hacia él. —“Y elegimos esto.”
En ese momento, el mundo, aunque lleno de imperfecciones, se siente un poco más brillante. Porque ellos eligieron luchar, y en el proceso, encendieron un cambio que seguirá creciendo mucho después de que las cámaras se apaguen.