Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha Toda esta arenga —que se pudiera muy bien omitir— dijo nuestro caballero, porque las bellotas que le dieron trajeron a su memoria la edad dorada, mientras los cabreros, embobados, le escuchaban sin responder palabra, y Sancho callaba y comÃa y visitaba muy a menudo el odre de vino que tenÃan colgado de un alcornoque.