La gaviota
La gaviota TREPLIOV.—Si Zariéchnaia llega tarde, se perderá todo el efecto, naturalmente. Ya debería estar aquí. Su padre y su madrastra la vigilan. A ella le es tan difícil salir de su casa como salir de la cárcel. (Ajusta la corbata de su tío.) Llevas la cabeza y la barba sin arreglar. Me parece que deberías cortarte el pelo…
SORIN.—(Peinándose la barba.) Es la tragedia de mi vida… También cuando era joven parecía un borracho, eso es. Las mujeres nunca me han querido. (Sentándose.) ¿Por qué estará de mal humor mi hermana?
TREPLIOV.—¿Por qué? Se aburre. (Sentándose al lado de Sorin.) Tiene envidia. Está contra mí, contra el espectáculo y contra mi obra, porque no es ella la que actúa, sino Zariéchnaia. Aún no conoce mi obra, pero ya la odia.
SORIN.—(Se ríe.) Invenciones tuyas, la verdad…