La gaviota
La gaviota ARKÁDINA.—(Para si.) Ahora es mío. (Desenvuelta, como si no hubiese pasado nada.) Aunque, si quieres, puedes quedarte. Me iré yo y tú te vienes luego, dentro de una semana. La verdad, ¿por qué vas a darte prisa?
TRIGORIN.—No, partiremos juntos, pues nos iremos juntos… (Pausa.)
(Trigorin escribe en su cuadernito.)
ARKÁDINA.—¿Qué escribes?
TRIGORIN.—Esta mañana he oído una expresión bonita: «Virginal pinar…». Me será útil. (Se estira.) Así pues, ¿nos vamos? Otra vez vagones, estaciones, cantinas, chuletas, conversaciones…