La isla de Sajalin

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El cónsul servía de intermediario entre los japoneses que vienen a las factorías pesqueras y la administración local. Los días de fiesta solemne, acompañado de sus dos secretarios y vestido de uniforme de gala, el señor Kuze abandonaba el barranco de Kusun-Kotan y se dirigía al puesto para felicitar al jefe del distrito. El señor Beli les devuelve el cumplido: todos los años, el 1 de diciembre, se dirige con sus colaboradores a Kusun-Kotan para llevar sus felicitaciones al cónsul: es el cumpleaños del emperador del Japón; para celebrar la ocasión, se sirve champán. Cuando el cónsul visita los barcos de guerra, lo reciben con siete salvas. Durante mi estancia se recibieron las cruces de santa Ana y san Stanislav de tercera clase, concedidas al señor Kuze y al señor Suzuki. El señor Beli, el mayor Sh. y el señor F., secretario del departamento de policía, vestidos de gala, se dirigieron con gran pompa a Kusun-Kotan para proceder a la entrega de las condecoraciones. Les acompañé. Los japoneses estaban muy emocionados, tanto por las cruces como por la solemnidad del acto, pues son muy aficionados a esas cosas. Se sirvió champán. El señor Suzuki no ocultaba su entusiasmo y examinaba la orden desde todos los ángulos con ojos brillantes, igual que haría un niño con un juguete. En su rostro «atractivo y varonil» detecté una lucha interior: estaba deseando ir corriendo a su casa para enseñar la condecoración a su joven esposa (acababa de casarse) y al mismo tiempo su sentido de la urbanidad no le permitía abandonar a los invitados[90].


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