La isla de Sajalin
La isla de Sajalin La sopa o «rancho» de la cárcel consiste en una papilla semilíquida de sémola o patatas demasiado cocidas en la que flotan trozos rojos de carne o de pescado. Algunos funcionarios la alaban, aunque se niegan a comerla. La sopa, incluso cuando se prepara para presos enfermos, es demasiado salada. Varias circunstancias pueden influir en el gusto, color y olor de la sopa: que se esperen visitas en la cárcel, que se vislumbre el humo de algún vapor, que vigilantes y cocineros hayan discutido en la cocina. El olor suele ser tan repugnante que ni siquiera la pimienta o las hojas de laurel consiguen enmascararlo. En ese sentido, la sopa de pescado salado goza de una reputación especialmente siniestra, algo que no cuesta comprender. En primer lugar, el pescado es un alimento que se estropea con facilidad, por lo que en la cocina se apresuran a emplear el que empieza a pudrirse; en segundo, a la olla también va a parar el pescado enfermo que los presos pescan en los cursos altos de los ríos. Antiguamente en la cárcel de Kórsakov se alimentaba a los presos con sopa de arenque salado. Según el director del departamento médico, la sopa no tenía ningún sabor, el arenque se deshacía pronto en trozos minúsculos, la presencia de pequeñas espinas dificultaba la deglución y causaba inflamaciones del tracto intestinal. Se desconoce con qué frecuencia los detenidos arrojan el contenido de la escudilla porque es incomible, pero debe de suceder a menudo[148].