La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Tenía en el bolsillo la acreditación de periodista, pero, como no pensaba publicar nada sobre Sajalín en los periódicos y no deseaba inducir a error a unas personas que, según todas las evidencias, se fiaban totalmente de mí, volví a responder que no.
—Le autorizo a visitar cualquier lugar y a cualquier persona que desee —dijo el barón—. No tenemos nada que ocultar. Puede examinarlo todo; se le proveerá de un salvoconducto que le permitirá entrar libremente en todas las prisiones y colonias, se le proporcionarán los documentos que necesite; en definitiva, se le abrirán todas las puertas. Lo único que no puedo concederle es que se entreviste con los presos políticos, pues no tengo autoridad para ello —al despedirse de mí, añadió—: Mañana volveremos a vernos. Traiga papel.