Tres hermanas
Tres hermanas IRINA. —(Llorando silenciosamente). ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!
CHEBUTIKIN. —(Sentándose en un banco, al fondo del escenario). ¡Estoy cansado! (Saca un periódico del bolsillo). ¡Dejémoslas llorar! (Canturreando a media voz). «Tra-ra-rá… Bumbiá… ¡Sentado estoy!». ¡Qué más da…! ¡Es igual! (Las tres hermanas están de pie, estrechándose una contra otra).
MASCHA. —¡Oh, cómo toca la música…! ¡Nos dejan…! ¡Y uno se fue para siempre…, para siempre…, y nosotras nos quedamos solas para empezar a vivir de nuevo…! Porque…, es preciso vivir… Es preciso vivir…
IRINA. —(Reclinando la cabeza sobre el pecho de OLGA). ¡Llegará un día en el que todo el mundo sepa por qué es todo esto… Para qué son todos estos sufrimientos… Ya no habrá misterios, pero, entre tanto…, hay que vivir…! ¡Hay que trabajar…! ¡Únicamente eso…, trabajar…! ¡Yo mañana me marcharé sola a trabajar en la escuela…! ¡Dedicaré mi vida entera a cuantos puedan necesitar de ella…! ¡Ya estamos en otoño, pronto llegará el invierno, todo se cubrirá de nieve y yo seguiré trabajando…, trabajando…!