Tres hermanas
Tres hermanas MASCHA. —¡Mi parecer es que el hombre ha de ser creyente o debe buscar la fe! ¡De otro modo, su vida es vacía…! ¡Vivir sin saber para qué vuelan las grullas, para qué nacen niños, para qué hay estrellas en el cielo…! ¡O sabemos para qué vivimos o todo es tontería…! (Pausa).
VERSCHININ. —¡De todos modos, siente uno que se le haya ido la juventud…!
MASCHA. —Gogol dice: «¡Qué aburrido, señores, es vivir en este mundo!»…
TUSENBACH. —Y… «¡qué difícil, señores, es discurrir con ustedes!», les digo yo.
CHEBUTIKIN. —(Leyendo en voz alta el periódico). Balzac se casó en Berdichev… (IRINA canturrea suavemente). Lo apuntaré en mi agendita. (Anotando). «Balzac se casó en Berdichev». (Vuelve a leer el periódico).
IRINA. —(Pensativamente, mientras hace un solitario). «Balzac se casó en Berdichev».
TUSENBACH. —¡Mi suerte está echada…! ¿Sabe, María Sergueevna?… He pedido el retiro.
MASCHA. —Ya lo he oído decir, pero no veo nada bueno en ello. No me gusta el elemento civil.