Vuelvo a mÃ
Vuelvo a mà Incluso las decisiones que no salieron como esperabas, dejaron un aprendizaje. No todo tiene que dar resultados para ser valioso. Lo que dolió también te enseñó algo. No fue tiempo perdido: fue crecimiento.
Estás acostumbrada a resistir, a sostener a todos. Pero incluso la persona más fuerte tiene un lÃmite. No estás fallando si necesitas parar. Reconocer el cansancio no te debilita; te humaniza.
No tienes que sonreÃr si no lo sientes. No eres menos por tener un mal dÃa. Estar irritable, triste o apagada también forma parte de ser real. No estás aquà para agradar todo el tiempo. Estás aquà para sentir.
Te dijeron que eras demasiado: demasiado emocional, demasiado intensa. Aprendiste a esconder lo que sientes. Pero no tienes que reducirte para encajar. Tu forma de sentir es tu fortaleza, no una falla que corregir.
No tienes que anularte para ser buena madre. Tus hijos no necesitan a una mujer perfecta, sino a una mujer presente, real y con amor propio. También mereces cuidado, espacio y tiempo para ti.