El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville »—¡John, John! ¿Voy a ser yo la causa de tu ruina? Todo es obra mÃa, Sir Henry…, yo soy la responsable. Todo lo que ha hecho lo ha hecho por mà y porque yo se lo he pedido.
»—¡Hable, entonces! ¿Qué significa todo esto?
»—Mi desgraciado hermano se está muriendo de hambre en el páramo. No podemos dejarlo perecer a las puertas mismas de nuestra casa. La luz es una señal para decirle que tiene comida preparada, y él, con su luz, nos indica el lugar donde hemos de llevársela.
»—Entonces su hermano es…
»—El preso escapado, señor…, Selden, el criminal.
»—Asà es, señor —intervino Barrymore—. Como le he dicho, el secreto no era mÃo y no se lo podÃa contar. Pero ahora ya lo sabe, y se dará cuenta de que si habÃa una intriga no era contra usted.

ȃsa era, por tanto, la explicación de las sigilosas expediciones nocturnas y de la luz en la ventana. Tanto Sir Henry como yo nos quedamos mirando a la señora Barrymore sin esconder nuestro asombro. ¿CabÃa imaginar que aquella persona de respetabilidad tan impasible llevara la misma sangre que uno de los delincuentes más tristemente célebres del paÃs?