El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville El chiquillo miró a su alrededor con aire furtivo y cauteloso, como alguien que teme ser perseguido. Luego desapareció por la ladera opuesta.
—Bien, señor mÃo, ¿estoy en lo cierto?
—Se trata sin duda de un muchacho que parece tener una ocupación secreta.
—Y cuál sea esa ocupación es algo que hasta un policÃa rural podrÃa adivinar. Pero no seré yo quien les diga una sola palabra, y a usted le exijo también que guarde el secreto, doctor Watson. ¡Ni una palabra!
¿Entendido?
—Como usted desee.
—Me han tratado vergonzosamente, ésa es la verdad. Cuando salgan a la luz los hechos en mi pleito contra la Reina me atrevo a creer que un escalofrÃo de indignación recorrerá el paÃs. Nada me impulsará a ayudar a la policÃa. Por lo que a ellos se refiere, les darÃa lo mismo que esos tunantes del pueblo me quemaran en persona y no en efigie. ¡No irá a marcharse ya! ¡Tiene que ayudarme a vaciar la botella para celebrar este gran acontecimiento!