El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville Pero desoí todas sus súplicas y logré que renunciara también a acompañarme andando a casa. Seguí carretera adelante hasta perder de vista a Frankland y luego me lancé campo a través por el páramo en dirección a la colina pedregosa en donde habíamos perdido de vista al muchacho. Todo trabajaba en mi favor y me juré que ni por falta de energía ni de perseverancia desperdiciaría la oportunidad que la fortuna había puesto a mi alcance.