El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Ése es uno de los puntos sobre los que han arrojado luz sus investigaciones. Su entrevista con ella ha aclarado mucho la situación. Yo no tenÃa noticia del proyecto de divorcio. En ese caso, y creyendo que Stapleton era soltero, la señora Lyons pensaba sin duda convertirse en su esposa.
—Y, ¿cuando sepa la verdad?
—Llegado el momento podrá sernos útil. Quizá nuestra primera tarea sea verla mañana, los dos juntos. ¿No le parece, Watson, que lleva demasiado tiempo lejos de la persona que le ha sido confiada? En este momento deberÃa estar usted en la mansión de los Baskerville.
En el occidente habÃan desaparecido los últimos jirones rojos y la noche se habÃa adueñado del páramo.
Unas cuantas estrellas brillaban débilmente en el cielo color violeta.
—Una última pregunta, Holmes —dije, mientras me ponÃa en pie—. Sin duda no hay ninguna necesidad de secreto entre usted y yo. ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Qué es lo que se propone Stapleton?
Mi amigo bajó la voz al responder: