El signo de los cuatro
El signo de los cuatro Esto ha quedado claramente establecido y demuestra sin lugar a dudas que no se trata de un vulgar robo cometido al azar. La rápida y enérgica acción de los agentes de la ley demuestra lo que vale en tales ocasiones la presencia de una inteligencia poderosa y dominante. No podemos dejar de pensar que esto refuerza la postura de los que abogan por una mayor descentralización de nuestros inspectores de policÃa, que asà podrÃan tener un contacto más directo y eficaz con los casos que les corresponde investigar.»
––¿A que es magnÃfico? ––dijo Holmes, sonriendo por encima de su taza de café––. ¿Qué le parece?
––Pues me parece que nos hemos librado por los pelos de que nos detuvieran también a nosotros por este crimen.
––Lo mismo creo yo. Incluso ahora, no respondo de nuestra seguridad si le da por tener otro de sus ataques de energÃa.
En aquel momento, el timbre de la puerta sonó con fuerza y pude oÃr que la señora Hudson, nuestra casera, levantaba la voz en un gemido de protesta y desaliento.
––Cielos, Holmes ––dije, comenzando a incorporarme––. Parece que de verdad vienen a por nosotros.