El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––¡Un salvaje! ––exclamé––. ¡Tal vez uno de esos individuos que estaban asociados con Jonathan Small.
––Nada de eso ––dijo Holmes––. Al principio, cuando vi señales de armas exóticas, yo también me incliné a pensar eso; pero el carácter extraordinario de las pisadas me hizo reconsiderar mis teorÃas. Algunos habitantes de la PenÃnsula India son pequeños, pero ninguno podrÃa haber dejado huellas como aquéllas. Los hindúes propiamente dichos tienen los pies largos y delgados. Los mahometanos, que usan sandalias, tienen el pulgar bastante separado de los otros dedos, porque la correa de la sandalia suele pasar entre medias. Además, esos pequeños dardos sólo se pueden disparar de una manera: con una cerbatana. Pues bien: ¿dónde debemos buscar a nuestro salvaje?
––¿En Sudamérica? ––aventuré.
Holmes estiró el brazo y sacó un grueso volumen de un estante.