El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —En Oriente, Watson, existen muchas enfermedades, muchas posibilidades patológicas extrañas —hacÃa una pausa detrás de cada frase para reunir las fuerzas que se le escapaban—. Esto lo he aprendido durante una reciente investigación que tenÃa un carácter médico-criminal. Durante el transcurso de la misma contraje esta afección. Usted no puede hacer nada.
—Puede que no. Pero da la casualidad de que sé que el doctor Ainstree, el mejor especialista del mundo en enfermedades tropicales, se encuentra ahora mismo en Londres. De nada le servirán sus protestas, Holmes. Voy a buscarlo inmediatamente —y me volvà con decisión hacia la puerta.
¡Jamás he sufrido semejante sobresalto! En un instante, dando un salto de tigre, el moribundo me cortó el paso. Oà el chasquido seco de una llave que giraba. Al instante siguiente, Holmes habÃa regresado tambaleándose a su cama, agotado y jadeando tras aquel tremendo estallido de energÃa.