El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Caramba, señor mÃo, me ha proporcionado usted precisamente la prueba que andaba buscando —dijo el inspector calurosamente, estrechándole la mano a mi amigo—. Desde un principio he estado siguiendo la misma pista que usted.
—¡Cómo! ¿Andaba usted detrás de Henderson?
—Le diré, señor Holmes, que, mientras usted se arrastraba sigilosamente entre los arbustos de High Gable, yo estaba subido a uno de los árboles de la plantación y le veÃa desde arriba. Sólo era cuestión de ver quién conseguÃa la prueba antes.
—Y entonces, ¿por qué detuvo usted al mulato?
Baynes se echó a reÃr.
—Estaba seguro de que Henderson, como él se hace llamar, se daba cuenta de que sospechábamos de él; y mientras se creyera en peligro, se portarÃa con absoluta discreción y no darÃa un paso. Asà que detuve a un falso culpable para hacerle creer que ya no le vigilábamos. Estaba convencido de que entonces intentarÃa largarse y eso nos darÃa una oportunidad de acercarnos a la señorita Burnet.
Holmes puso la mano en el hombro del inspector.
—Llegará usted muy alto en su profesión. Tiene intuición e instinto —dijo.
Baynes se sonrojó de placer.