El Valle del terror
El Valle del terror —¡Vaya! —exclamó— ¡No cabe la menor duda! Es Barker quien marcó la huella en la ventana. Aquélla es mucho más ancha que la de cualquier zapato. Recuerdo que usted dijo que parecÃa la huella de un pie plano. Aquà tenemos la explicación. Pero, mÃster Holmes, ¿qué juego se trae? ¿Qué juego se trae?
—Justamente, ¿qué juego se trae? —repitió mi amigo meditando.
White Mason gorgoriteó de risa, se frotó una con otra sus manos gordinflonas, presa de satisfacción, y exclamó:
—¡Les dije que serÃa sonado! ¡Les dije que este caso serÃa sonado de veras!