El Valle del terror
El Valle del terror —Tengo propósito de marchar allà más tarde. Lo tengo ya dispuesto todo con el bueno de Ames, que no las tiene todas consigo a propósito de Barker. Permaneceré dentro de esa habitación, para ver si su ambiente me trae alguna inspiración. Yo soy uno de los que creen en el genius loci ¿Se sonrÃe usted, amigo Watson? Bien, allá veremos. A propósito: ¿se ha traÃdo usted ese voluminoso paraguas suyo? ¿Se lo ha traÃdo?
—Lo tengo aquÃ.
—Bueno, me gustarÃa que me lo prestase.
—Desde luego; pero es muy poca cosa como arma, en caso de peligro… —Querido Watson, no habrá ningún peligro grave, porque de haberlo, habrÃa solicitado sin duda su ayuda. Pero me llevaré el paraguas. Ahora sólo espero que regresen nuestros colegas de Tunbridge Wells, donde se hallan actualmente buscando a un presunto dueño de la bicicleta.
Ya era oscurecido cuando el inspector McDonald y White Mason regresaron de su expedición. VenÃan jubilosos, comunicándonos que se habÃa dado un gran paso en nuestras pesquisas.
—Pues verá: yo confieso que tenÃa mis dudas sobre la actuación de alguien ajeno a la casa —dijo McDonald—. Pero eso pasó ya. Hemos identificado la bicicleta, y poseemos los detalles caracterÃsticos de nuestro hombre, de modo que hemos avanzado mucho en nuestro camino.