El Valle del terror
El Valle del terror —Me suena como si estuviésemos en el principio del fin —dijo Holmes—. Los felicito a ambos de todo corazón.
—Mire. Yo partà del hecho de que mÃster Douglas parecÃa intranquilizado desde el dÃa anterior, que fue cuando estuvo en Tunbridge Wells. Era, pues, en esta población donde tuvo conciencia de algún peligro. Por tanto, resultaba evidente que, si alguien habÃa llegado a la casa en bicicleta, era de presumir que procedÃa de Tunbridge Wells. Nos llevamos la bicicleta y la exhibimos en los hoteles. La identificó inmediatamente el gerente del Eagle Commercial como perteneciente a un hombre llamado Hargrave que habÃa tomado allà habitación dos dÃas antes. La bicicleta y una maleta pequeña constituÃan todo su equipaje. Se inscribió como procedente de Londres, pero sin dar una dirección concreta. La maleta era de fabricación londinense y su contenido procedÃa de Inglaterra, aunque el propietario era, sin duda, norteamericano.
—Bueno, bueno —dijo Holmes jubilosamente—, no cabe duda de que ustedes han llevado a cabo una tarea sólida, mientras que yo me pasaba el tiempo teorizando aquà con mi amigo. Esto constituye una lección de sentido práctico, Mac.
—SÃ, eso mismo, Holmes —dijo con satisfacción el inspector.