El Valle del terror
El Valle del terror —Bueno, bueno, querido. Tenga la amabilidad de hacer lo que pido.
—Siga dictando entonces.
—«… de que quizá encontrerrjos algo que tenga relación con nuestras pesquisas. He tomado ya las medidas conducentes al caso, y los trabajadores darán comienzo a Su tarea mañana por la mañana, cambiando el curso del arroyo…».
—¡Imposible!
—«… cambiando el curso del arroyo, y por ello me pareció conveniente advertÃrselo a usted por adelantado». Y ahora fÃrmelo y envÃe la carta a mano, alrededor de las cuatro. A esa hora volveremos a encontrarnos en esta habitación. Hasta ese momento puede cada cual hacer lo que le agrade, porque yo estoy en condiciones de darle la seguridad de que esta investigación ha llegado a un compás de espera definitivo.
CaÃa la tarde cuando volvimos a reunirnos. Holmes se mostraba muy grave, yo, lleno de curiosidad y los detectives, evidentemente molestos y con ganas de crÃtica.