El Valle del terror
El Valle del terror Porque desolada lo era aquella región. Muy lejos estaba de pensar el primer explorador que la cruzó que las más hermosas praderas y los más lozanos pastizales, dotados de agua abundante, carecían de valor comparados con aquella tétrica región de negros riscos y de bosques enmarañados. Las altas y desnudas cimas de las montañas, blancas de nieve y cortadas de rocas, se alzaban a uno y otro lado por encima de los bosques negros y con frecuencia casi impenetrables de sus laderas, dejando en el centro un valle alargado, ondulante y tortuoso. Por ese valle subía reptando lentamente el pequeño tren.