El Valle del terror
El Valle del terror —Ésa es la Casa de la Unión —dijo el guÃa, señalándole con el dedo un salón que alcanzaba casi la categorÃa de hotel—. El mandamás de aquà es Jack McGinty.
—¿Qué clase de persona es? —preguntó McMurdo.
—¿Cómo? ¿No oyó usted hablar nunca del mandamás? Pues yo estaba en la creencia de que su nombre era conocido por todos los Estados Unidos. Ha salido muchas veces en los periódicos.
—¿Y por qué salió?
—Salió —dijo el minero bajando la voz— por aquellos asuntos…
—¿Qué asuntos?
—Por vida mÃa, señor, que usted lo compromete a uno, si se me permite la frase sin molestar. Por esta región sólo oirá usted hablar de una clase de asuntos: los de los Camorreros.
—SÃ, creo haber leÃdo en Chicago alguna cosa acerca de los Camorreros. Son una cuadrilla de asesinos, ¿verdad?
—¡Chitón, por vida suya! —exclamó el minero, manteniéndose alerta y mirando atónito a su compañero—. Amigo, si usted habla de ese modo en plena calle, no vivirá mucho tiempo por aquÃ. Por mucho menos que eso les han quitado la vida a más de uno y más de dos.