El Valle del terror
El Valle del terror —Ése no es asunto que incumbe a los de tu clase. Ha sido juzgado por los de allÃ. No es asunto nuestro. Lo que nosotros tenemos que hacer es poner por obra la sentencia, de la misma manera que ellos lo harÃan por nosotros. A propósito: la semana próxima vendrán dos hermanos de la logia de Merton para realizar cierto trabajo en esta zona.
—¿Quiénes son ellos? —preguntó alguien.
—Créeme, es más prudente no preguntarlo. Cuando uno lo ignora todo, no puede servir de testigo contra nadie, y ninguna dificultad puede acarrear su ignorancia. Lo que importa es que se trata de hombres capaces de realizar un trabajo limpio, una vez que lo han tomado a su cargo.
—¡Y que la cosa viene a tiempo! —exclamó Ted Baldwin—. Por aquà se nos está desmandando la gente. La pasada semana, sin ir más lejos, tres de nuestros hombres fueron despedidos por el capataz Blaker. Se lo viene ganando desde hace mucho tiempo, y recibirá su merecido sin regateos.
—¿Qué es lo que recibirá? —cuchicheó McMurdo al hermano que tenÃa a su lado.
—Recibirá lo que tiene en la punta un cartucho cargado de postas —exclamó el aludido con risa estrepitosa—. ¿Qué le parece nuestro sistema, hermano?