El Valle del terror
El Valle del terror —Si usted llama crimen a eso… —contestó McMurdo.
—¡SÃ, lo llamo crimen! —exclamó Morris con voz vibrante de emoción—. Poco ha visto usted si es que lo llama de otro modo. ¿No fue crimen lo de la noche pasada, cuando un hombre, que podrÃa ser el padre de usted por sus años, fue apaleado hasta que la sangre goteó de sus blancos cabellos? ¿Fue esto crimen, o qué nombre le da usted?
—Quizás algunos dirÃan que se traÃa de un acto de guerra —dijo McMurdo—. De una guerra entre dos clases y con todos los recursos, de manera que cada cual ataca lo mejor que puede.
—¿Pensaba usted en una cosa asà cuando ingresó en la sociedad de Hombres Libres, en Chicago?
—No; no tengo más remedio que decir que no.