El Valle del terror
El Valle del terror —Te lo diré, acushla —le contestó—. He jurado no mostrarla, y de la misma manera que yo no romperÃa una palabra dada a ti, también cumplo mi palabra con aquellas otras personas a quienes se la doy. Es un asunto de la logia, que debe permanecer secreto incluso para ti. Si, al sentir tu mano sobre mÃ, fue tal mi temor, ¿no comprendes que fue porque, en lugar de la tuya, podrÃa haber sido la mano de un detective?
La joven tuvo la sensación de que le decÃa la verdad. Él la recogió en sus brazos y disipó a fuerza de besos sus temores y sus dudas.
—Vamos, siéntate aquÃ, a mi lado. Es un trono extraño para una reina como tú, pero es el mejor que tu pobre enamorado ha podido encontrar. Creo que cualquier dÃa de estos conseguirá algo mejor para ti. Y ahora me imagino que tu alma se habrá tranquilizado otra vez, ¿verdad?
—¿Cómo puede tranquilizarse, Jack, sabiendo como sé que tú eres un criminal que vive entre otros criminales? ¿Cuando cualquier dÃa me pueden anunciar que estás en el banquillo por asesinato? «McMurdo el Camorrero», asà te llamó hoy uno de nuestros huéspedes, y eso me traspasó el corazón como un cuchillo.
—Claro que las palabras duras no quebrantan huesos.
—Pero eran verdaderas.