El Valle del terror
El Valle del terror —Y a la luz de esa vela vio usted el terrible suceso, ¿verdad?
—Exactamente.
—¿Y tocó usted la campana inmediatamente, pidiendo socorro?
—SÃ.
—¿Y le llegó rápidamente?
—En cosa de un minuto.
—Y cuando llegaron los demás se encontraron la vela apagada y la lámpara encendida. Es algo extraordinario.
Nuevamente se observaron en Barker algunos indicios de perplejidad, contestando después de una pausa:
—Yo no veo en ello nada de extraordinario, mÃster Holmes. La vela proyectaba una luz muy débil, y mi primer pensamiento fue conseguir una mejor. La lámpara estaba encima de la mesa y la encendÃ.
—Apagando la vela.
—Exactamente.
Holmes no hizo más preguntas, y Barker, después de miramos fijamente, a uno después de otro, como con expresión de desafÃo (tal me pareció a mÃ), dio media vuelta y salió de la habitación.