El Valle del terror
El Valle del terror —Me temo que no; pero lo que yo sé a su disposición está.
—MÃster Cecil Barker nos ha dicho que usted no tuvo ocasión de ver…, en otros términos: que usted no entró en el cuarto donde ocurrió la tragedia.
—No; me hizo retroceder escalera arriba, suplicándome que regresase a mi habitación.
—Eso mismo. Usted habÃa oÃdo la detonación y habÃa bajado en seguida.
—Me eché encima la bata y bajé.
—¿Cuánto tiempo habrÃa transcurrido desde que sonó el disparo hasta que mÃster Barker le cortó el paso en la escalera?
—Quizá un par de minutos. Resulta difÃcil en momentos asà calcular el tiempo. Él me suplicó que no siguiese adelante, asegurándome que de nada servirÃa yo allÃ. Luego mistress Allen, el ama de llaves, me condujo al piso superior. Todo ello fue como una pesadilla espantosa.
—¿Puede usted damos una idea aproximada del tiempo que llevaba su marido en el piso bajo cuando sonó el disparo?
—No, no podrÃa decirlo. Él salió desde su cuarto de vestir y no le sentà marcharse. Todas las noches giraba una ronda a la casa, porque tenÃa miedo a los incendios. Es lo único, que yo sepa, que le producÃa nerviosismo.