El Valle del terror
El Valle del terror —Ése es precisamente el punto al que quiero ir a parar, mistress Douglas. Usted conoció a su esposo en Inglaterra, y no fuera de Inglaterra, ¿verdad?
—Así es. Llevamos cinco años casados.
—¿Le oyó usted hablar alguna vez de algo que le ocurrió en Norteamérica y que suponía para él una amenaza?
Mistress Douglas meditó profundamente antes de contestar, y dijo por último:
—Sí, yo he estado siempre bajo la sensación de que le amenazaba un peligro. Él se negó siempre a hablar de ese asunto conmigo. No lo hacía porque le faltara confianza en mí (existía entre nosotros un amor y confianza completos), sino porque deseaba librarme de toda inquietud. Pensaba que, al saberlo todo, estaría siempre pensando en lo mismo, y por esa razón permaneció callado.
—¿Y cómo lo supo usted entonces?
El rostro de mistress Douglas se iluminó con rápida sonrisa.