El Valle del terror
El Valle del terror —¿Puede un hombre ir cargado toda su vida con un secreto sin que la mujer que le ama no tenga sospecha alguna? Lo supe de muchas maneras. Lo supe por su negativa a hablar de ciertos episodios de su vida en Norteamérica. Lo supe por las precauciones que tomaba. Lo supe por ciertas frases que se le escaparon. Lo supe por la manera como él examinaba a la gente desconocida que se presentaba inesperadamente. Yo tenÃa la certeza de que mi esposo contaba con poderosos enemigos y que él creÃa que habÃan descubierto su pista. Tan grande era mi certeza que, desde hace años, me aterrorizaba el simple hecho de que él regresase a casa a una hora más tardÃa de la que yo le esperaba.
—¿QuerrÃa usted decirme cuáles fueron esas frases que despertaron la atención de usted? —preguntó Holmes.
—«El valle del Terror» —contestó la señora—. Ésa solÃa ser la frase que empleaba al hacerle yo alguna pregunta a ese respecto. «Yo he vivido en el valle del Terror… y todavÃa no he salido de él». «¿No vamos a salir nunca del valle del Terror?», le preguntaba yo cuando lo veÃa más serio que de costumbre. «A veces pienso que no saldremos nunca», me contestaba.
—¿Y no le preguntó usted qué querÃa decir con lo del valle del Terror?