Estudio en Escarlata
Estudio en Escarlata Me sorprendió que mi compañero hablara como si estuviera a punto de emprender un viaje, ya que no me había dicho nada al respecto. Había en la habitación una maleta pequeña, que cogió y empezó a atar con una correa. Estaba afanosamente ocupado en ello, cuando entró el cochero en la habitación.
—Écheme una mano con esta hebilla, cochero —pidió, apoyando una rodilla en la maleta y sin volver en ningún momento la cabeza.
El individuo avanzó con gesto hosco y desafiante, y bajó las manos para ayudar. En aquel preciso instante se oyó un chasquido seco, un tintineo metálico, y Sherlock Holmes se puso en pie de un salto.
—Caballeros —exclamó, con ojos centelleantes—, permitan que les presente al señor Jefferson Hope, el asesino de Enoch Drebber y de Joseph Stangerson.