Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes »—Dime, papá —dijo algo preocupada, o asà me lo pareció—. ¿Le has dado permiso a Lucy, la doncella, para salir esta noche?
»—Desde luego que no.
»—Acaba de entrar por la puerta de atrás. Estoy segura de que sólo ha ido hasta la puerta lateral para ver a alguien, pero no me parece nada prudente y habrÃa que prohibÃrselo.
»—Tendrás que hablar con ella por la mañana. O, si lo prefieres, le hablaré yo. ¿Estás segura de que todo está cerrado?
»—SegurÃsima, papá.
»—Entonces, buenas noches —le di un beso y volvà a mi habitación, donde no tardé en dormirme.
»Señor Holmes, estoy esforzándome por contarle todo lo que pueda tener alguna relación con el caso, pero le ruego que no vacile en preguntar si hay algún detalle que no queda claro.
—Al contrario, su exposición está siendo extraordinariamente lúcida.