Un vagabundo de las islas

Un vagabundo de las islas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«¡Qué hombre, Señor, qué hombre! ¡Fuerte, valeroso, terrible! ¡Un hombre así…! —Hizo una pausa mental y continuó—: ¡Un hombre así podría, si quisiera, levantar y derribar las montañas! —Permaneció un rato inmóvil, con los ojos fijos en la espalda de Willems, y luego continuó pensando—: Pero ¿por qué se muestra irritado conmigo? ¿Conmigo, precisamente, que sólo he buscado hasta ahora su bien? ¿No le ofrecí yo refugio a Aissa en mi propia casa? Porque ésta es mi casa, sí, mi propia casa».

Sin darse cuenta fue elevando la voz, hasta dirigirse al hombre blanco, que permanecía inmóvil:

—Dígame, ¿por qué se muestra usted irritado conmigo? Yo sólo he buscado y deseado su bien. Yo le he brindado refugio a Aissa en esta casa, que es mi propia casa. Y yo hice esto por propio impulso, sin esperanza de recompensa, sólo porque comprendía que la infeliz necesitaba un sitio donde guarecerse. Y ahora usted y ella podrán vivir aquí. ¿Quién sabe lo que piensa una mujer, y mucho menos una mujer como Aissa? Supe que se quería marchar, y como no soy más que un pobre criado de Omar, me limité a decirle: «Si quieren que mi corazón se llene de alegría, vengan a mi casa». Y aquí han venido. ¿He hecho bien?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker