Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas —¡Oh, tiene un genio! —dijo el padre—. No crea usted que es de las que se dejan conducir fácilmente.
—¡Bah, bah! A esta edad no se puede decir nada —repuso el lobo de mar, cogiendo en brazos a la niña y paseando de un lado a otro—. Yo tengo mis planes. Verá usted…