El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —No de nacimiento, aunque fue adoptado por esa tribu; creo que nació más al norte, entre aquellos que se llaman los hurones.
—¡Hugh! —exclamaron a la vez los dos compañeros del explorador, quienes se habÃan quedado sentados, aparentemente inamovibles e indiferentes a todo lo sucedido hasta ese momento, levantándose ahora de inmediato, y mostrándose tan ávidamente interesados y sorprendidos que delataban su gran inquietud.
—¡Un hurón! —repitió el forzudo explorador, de nuevo manifestando su disconformidad con la situación—. Son una raza de ladrones, aunque fueran adoptados por quien sea; no se les puede enseñar nada y sólo sirven para robar y holgazanear. Teniendo en cuenta que ustedes se han asociado con uno de semejante calaña, lo extraño es que no se hayan visto enfrentados a unos cuantos más.
—No hay peligro de que ocurra eso, dado que William Henry está tan lejos. Se olvida de que le he dicho que nuestro guÃa es un mohawk ahora, y que sirve a nuestro ejército como amigo.