El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Apenas acababa de pronunciar estas palabras cuando se encontró con un salvaje de gigantesca estatura y mirada feroz. Al mismo tiempo, Duncan también se había enzarzado con el otro indio, iniciando una lucha de cuerpo a cuerpo. Con gran destreza, tanto Ojo de halcón como su contendiente se habían aferrado uno al brazo del otro, bloqueándose entre sí, ya que ambos portaban mortíferos cuchillos. Durante todo un minuto sus miradas se enfrentaban, mientras los músculos de cada uno se esforzaban hasta el límite para poder dominar a su adversario.