El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Moviendo sus brazos a izquierda y derecha, el joven jefe señaló dónde estaba el enemigo para que lo viesen sus acompañantes, los cuales salieron en su persecución por las direcciones indicadas. La batalla se desarrollaba ahora en dos frentes, al haberse replegado lateralmente los grupos de hurones resultantes de la división en su huida, a la vez que los victoriosos lenape les pisaban los talones. Pasó un minuto antes de que los ruidos de la batalla fueran remitiendo, y su eco disipándose bajo los arcos de los árboles. Sin embargo, un grupúsculo de hurones que había abandonado toda posibilidad de cobertura, al igual que leones desconfiados, se retiraba lentamente pendiente arriba, hacia el lugar en el que habían estado poco antes Chingachgook y sus fuerzas, quienes ya se habían sumado a la lucha. Magua estaba entre los de este pequeño grupo, aún mostrando su salvaje fiereza, además de la gran autoridad de la que todavía disfrutaba.