Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Además de esos grandes animales, todo aquel que conoce un poco la historia natural del Cabo de Buena Esperanza sabe que se encuentran a cada instante rebaños de antílopes tan numerosos que sólo pueden ser comparados a las bandadas de aves emigrantes. El número de leones, panteras, hienas y aves de rapiña indica suficientemente lo mucho que allí deben abundar los pequeños cuadrúpedos; una noche, el doctor Smith contó hasta siete leones rondando en torno a su vivac, y, como me ha hecho notar ese sabio naturalista, todos los días se lleva a cabo una terrible carnicería en África meridional. Confieso que me pregunto, sin poder hallar solución al problema, cómo puede encontrar con qué alimentarse un número tan grande de animales. Sin duda, los grandes cuadrúpedos recorren cada día enormes distancias para buscar su alimento y se nutren principalmente de plantas poco elevadas que, en poco volumen, contienen muchos principios nutritivos. El doctor Smith me hace saber también que la vegetación crece con gran rapidez, y que así que un lugar se encuentra desprovisto de plantas, se cubre inmediatamente de otras nuevas. Pero tampoco cabe dudar de que nos hemos formado ideas muy exageradas acerca de la cantidad de alimentos necesaria para nutrir a esos grandes cuadrúpedos; hubiera debido recordarse que el camello, animal también de gran tamaño, ha sido considerado siempre como el emblema del desierto.