Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo El Beagle ancla antes de llegar la noche en el bello y espacioso puerto de San Julián, situado a unas 110 millas al sur de Puerto Deseado. En este puerto permanecemos ocho días. El país se parece mucho a los alrededores de Puerto Deseado; acaso sea más estéril todavía. Un día acompañamos al capitán Fitz-Roy en un largo paseo alrededor de la bahía. Durante once horas no encontramos ni una sola gota de agua; así que algunos de nuestros camaradas están agotados. Desde la cima de una colina (que después, y no sin razón, denominamos la Colina de la Sed) columbramos un hermoso lago y dos de nosotros nos dirigimos allí después de haber convenido ciertas señales para que vayan los demás en el caso de que sea un lago de agua dulce. ¡Cuál no sería nuestra contrariedad al encontrarnos delante de un espacio inmenso recubierto de sal, blanca como la nieve y cristalizada en inmensos cubos! Atribuimos nuestra excesiva sed a la sequedad de la atmósfera; pero, cualquiera que sea la causa, nos sentimos muy dichosos al volver a encontrar nuestras lanchas al atardecer. Aunque, durante toda nuestra excursión, no hayamos podido encontrar una sola gota de agua dulce, debe de haberla no obstante, porque, por una extraña casualidad hallé en la superficie del agua salada, cerca del extremo de la bahía, un Colymbetes que no estaba muerto y que debía haber vivido en algún estanque poco alejado. Otros tres insectos (una Cicindela parecida a la híbrida; un Cymindis y un Harpalus, los cuales viven en los pantanos recubiertos de vez en cuando por el mar) y otro encontrado muerto en la llanura completan la lista de los escarabajos que observé en esos parajes. Se encuentran en número considerable una mosca grande (Tabanas), esas moscas no cesaron de atormentamos y su picadura es bastante dolorosa. El tábano, que tan desagradable es en los umbrosos caminos de Inglaterra, pertenece al mismo género de esa mosca. Y aquí se vuelve a presentar el enigma que tan frecuentemente surge cuando se trata de mosquitos: ¿de la sangre de qué animales se nutren ordinariamente tales insectos? En los alrededores del puerto de San Julián, el guanaco es casi el único animal de sangre caliente y puede decirse que es raro si se le compara con la innumerable multitud de las moscas.