El Principito
El Principito —No me pareces muy poderoso… ni siquiera tienes patas… ni tan siquiera puedes viajar…
—Puedo llevarte más lejos que un navĂo —dijo la serpiente.
Se enroscĂł alrededor del tobillo del principito como un brazalete de oro.
—Al que yo toco, le hago volver a la tierra de donde salió. Pero tú eres puro y vienes de una estrella…
El principito no respondiĂł.
—Me das lástima, tan dĂ©bil sobre esta tierra de granito. Si algĂşn dĂa echas mucho de menos tu planeta, puedo ayudarte. Puedo…
—¡Oh! —dijo el principito—. Te he comprendido. Pero ¿por qué hablas con enigmas?
—Yo los resuelvo todos —dijo la serpiente.
Y se callaron.