Piloto de guerra
Piloto de guerra —¿Qué guerra? ¿En dónde hacen la guerra? ¡En tres dÃas avanzará en esa dirección seis kilómetros!
Son algunos soldados perdidos en su camión marchando hacia una cita que sin duda hace ya horas que no tiene objeto. Pero están hundidos en su deber elemental:
—Hacemos la guerra…
—… ¡Mejor serÃa que nos recogieran! ¡Es inhumano!
Un niño da un alarido.
—Y aquél…
Aquél no grita más. Se acabó la leche, se acabaron los gritos.
—Nosotros hacemos la guerra…
Repiten su fórmula con una estupidez desesperada.
—¡Pero no la encontrarán nunca, la guerra! ¡Reventarán ustedes aquà con nosotros!
—Hacemos la guerra…
No saben ya bien lo que dicen. No saben ya muy bien si hacen la guerra. No han visto nunca al enemigo. Van rodando en camión hacia objetivos más fugaces que espejismos. No encuentran más que esta paz de pudridero.
Como el desorden lo ha aglutinado todo, han bajado de su camión. Les rodean:
—¿Tienen ustedes agua?…
Comparten, pues, su agua.
—¿Pan…?