Piloto de guerra
Piloto de guerra Patada.
—Ah, esto se agrava…
Tal vez…
Se agrava, pero yo estoy en el interior de las cosas. Dispongo de todos mis recuerdos y de todas las provisiones que he hecho y de todos mis amores. Dispongo de mi infancia que se pierde en la noche como una raĂz. He iniciado mi vida con la melancolĂa de un recuerdo… Esto se agrava, pero yo no conozco en mĂ nada de lo que pensaba sentir frente a estos arañazos de las estrellas fugaces.
Estoy en un paĂs que me llega al corazĂłn. Es el fin del dĂa. Hay grandes lienzos de luz entre las tormentas que, a la izquierda, forman marcos de vidrieras. Casi palpo con la mano a dos pasos de distancia todas las cosas buenas. Hay esos ciruelos con ciruelas. Esta tierra con olor de tierra. Debe ser agradable andar a travĂ©s de tierras hĂşmedas. Sabes, Paula, avanzo despacio, balanceándome de derecha a izquierda, como un carro cargado de heno. TĂş crees que es rápido un aviĂłn… ¡claro que lo es si lo reflexionas bien! Pero si te olvidas de la máquina, si miras, si te paseas simplemente por el campo…
Arras…