Piloto de guerra
Piloto de guerra Esta prueba yo la convertÃa en una prueba para mi carne. Me la imaginaba soportada por mi carne. El punto de vista que yo adoptaba era, necesariamente, el de mi mismo cuerpo. ¡Se ha ocupado uno tanto de su cuerpo! ¡Lo ha vestido, lavado, cuidado, afeitado, abrevado, alimentado tanto! Se ha identificado uno con este animal doméstico. Lo ha llevado al sastre, al médico, al cirujano. Ha sufrido con él. Ha gritado con él. Ha amado con él. Decimos de él: soy yo. Y he aquà que de pronto esta ilusión se desmorona. ¡Cómo se burla uno del cuerpo! Lo relega a la categorÃa de lacayo. En cuanto la cólera se aviva un poco, o el amor se exalta, o el odio se concentra, se deshace esta famosa solidaridad.