Piloto de guerra
Piloto de guerra Uno no se muere. Uno se imaginaba temer a la muerte: Se teme lo inesperado, la explosión, se teme uno a sà mismo. ¿La muerte? No. Ya no hay muerte cuando uno la encuentra. Mi hermano me dijo: «No te olvides de escribir todo esto…». Cuando el cuerpo se deshace, lo esencial se muestra. El hombre no es más que un nudo de relaciones. Sólo las relaciones cuentan para el hombre.
El cuerpo, caballo viejo, se abandona. ¿Quién piensa en sà mismo durante la muerte? Yo a ése no le he encontrado nunca…
—¡Capitán!
—¿Qué?
—¡Formidable!
—Ametrallador…
—Hem… sÃ…
—¿Qué…?
Mi pregunta ha saltado en el choque.
—¡Dutertre!
—¿… tán?
—¿Tocado?
—No.
—Ametrallador…
—¿S�
—To…
Es como si hubiera hundido una muralla de bronce. Oigo: —¡Ah!, ¡la!, ¡la!