Piloto de guerra
Piloto de guerra Yo comprendo muy bien por qué esta igualdad, que era la igualdad de los derechos de Dios a través de los individuos, impedía limitar la ascensión de un individuo: Dios podía decidir tomarle como camino. Pero como se trataba también de la igualdad de los derechos de Dios «sobre» los individuos, comprendo por qué los individuos, cualesquiera que fuesen, estaban sometidos a los mismos deberes y al mismo respeto de las leyes. Expresando a Dios, eran iguales en sus derechos. Sirviendo a Dios, eran iguales en sus deberes.
Yo comprendo por qué una igualdad establecida en Dios no llevaba consigo ni contradicción ni desorden. La demagogia se introduce cuando, a falta de denominador común, el principio de igualdad degenera en principio de identidad. Entonces el soldado niega el saludo al capitán, pues al saludar al capitán el soldado honraría a un individuo y no a la Nación.
Mi civilización, heredando de Dios, ha hecho a los hombres iguales en el Hombre.