Piloto de guerra
Piloto de guerra Comprendo el origen del respeto de los hombres unos por otros. El sabio debía respeto hasta al pañolero, pues a través del pañolero respetaba a Dios de quien el pañolero era también el Embajador. Cualquiera que fuere el valer del uno y la mediocridad del otro, ningún hombre podía pretender reducir a otro a la esclavitud. No se humilla a un Embajador. Pero este respeto del hombre no lleva consigo la prosternación degradante ante la mediocridad del individuo, ante la estupidez o la ignorancia, puesto que ante todo era honrada esta cualidad de Embajador de Dios. De este modo, el amor de Dios creaba entre los hombres relaciones nobles, ya que los asuntos se trataban de Embajador a Embajador, por encima de la calidad de los individuos.
Mi civilización, heredando de Dios, ha creado el respeto del Hombre a través de los individuos.
Comprendo el origen de la fraternidad de los hombres. Los hombres eran hermanos en Dios. No se puede ser hermano más que en algo. Si no hay nudo que los una, los hombres están yuxtapuestos y no ligados. No se puede ser hermano y nada más. Mis camaradas y yo somos hermanos «en» el Grupo 2/33. Los franceses, «en» Francia.
Mi civilización, heredando de Dios, ha hecho a los hombres hermanos en el Hombre.