Piloto de guerra
Piloto de guerra Comprendo la significación de los deberes de caridad que me habÃan sido predicados. La caridad servÃa a Dios a través del individuo. Se debÃa a Dios, cualquiera que fuese la mediocridad del individuo. Esta caridad no humillaba al beneficiario, ni le ataba con cadenas de gratitud, puesto que no era a él sino a Dios a quien se ofrecÃa el don. El ejercicio de esta caridad, en cambio, no era nunca homenaje rendido a la mediocridad, a la imbecilidad o a la ignorancia. El médico se debÃa a sà mismo el emplear su vida en los cuidados del apestado más vulgar. ServÃa a Dios. No se sentÃa disminuido por la noche en vela pasada a la cabecera de un ladrón.
Mi civilización, heredera de Dios, ha hecho asà de la caridad un don al Hombre a través del individuo.
Comprendo la significación profunda de la Humildad exigida al individuo. No le rebajaba. Le elevaba. Le iluminaba en su papel de Embajador. Del mismo modo que le obligaba a respetar a Dios a través de los otros, le obligaba a respetarle en sà mismo, a hacerse mensajero de Dios o camino hacia Dios. Le imponÃa que se olvidara de sà mismo para engrandecerse, pues si el individuo se exalta sobre su propia importancia, el camino se convierte en seguida en muro.
Mi civilización, heredera de Dios, ha predicado el respeto a sà mismo, es decir el respeto del Hombre a través de sà mismo.